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El
rey Eduardo ama. Rey apasionado cegado por el ciego amor. Pero su
amor se antoja “trueque de la naturaleza”, su amor tiene
nombre de varón. Pobre amor, envuelto en el infarto de la política
inglesa. Gran perdedor en el juego de los rencores afilados y las
angulosas intrigas de Westminster. Pobre Eduardo, pobre Inglaterra,
pobre amor. |
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